Creemos que los principios que se muestran en “Strategy Safari” evitan la exclusión, pues para que una estrategia se lleve a cabo con éxito es imprescindible que todos y cada uno de los integrantes de la organización la conozcan y estén convencidos de ésta.
La estrategia es muy compleja y dinámica, por lo que usar sólo una escuela de pensamiento sería pobre y poco flexible. Consideramos que “Strategy Safari” es una buena guía cuando se piensa en plantear una estrategia, pues sirve como “mapa” para identificar las diferentes escuelas junto con sus ventajas y desventajas.
Igualmente, no siempre la estrategia planteada es la que se lleva a cabo en la práctica, lo que pudiera ser ocasionado por los acontecimientos del entorno que no son predecibles. Por lo tanto se considera que la estrategia debe permitir estos cambios y ser modificable considerando posibles escenarios.
Creemos que lo importante es aprovechar las ventajas y el conocimiento que cada una de las escuelas de pensamiento nos brinda uniéndolas para generar una sinergia entre estos elementos que nos dé cómo resultado una estrategia que se adapte a nuestro entorno, nos permita ofrecer una buena oferta de valor al cliente y lograr nuestros objetivos como empresa.
Una estrategia puede marcar el rumbo a seguir en una organización siempre que no impida ver los riesgos, también permite la coordinación conjunta del trabajo pero no debe convertirse en la única visión de la organización.
La implementación y ejecución de una estrategia puede ayudar a que sus integrantes comprendan a la organización y se desarrollen las actividades cotidianas con un rumbo y de forma ordenadas.